The Blue Festivals I: Cocina La Baja: La capital de los tesoros del mar.

Cocina La Baja no es solamente un evento gastronómico; durante algunos días funciona como el epicentro del sabor en el noroeste. Aquí, el verdadero capital se mide en procedencia, calidad, trazabilidad y en la capacidad de transformar los recursos marinos en conversaciones estratégicas. Entre artistas de la gastronomía, productores, científicos y empresarios, cada platillo presenta sus credenciales y cada especie intenta demostrar que merece el primer lugar. Esto no se logra solo con un producto extraordinario, es necesario contar con identidad, narrativa y carisma. Sin esto, hasta el mejor tesoro corre el riesgo de terminar cotizándose como mercancía común.

Como ocurre con las grandes ciudades, este evento tiene sus propias historias. Está el encuentro entre el abulón y el fuego, la conversación entre una receta contemporánea y una tradición pesquera, o el diálogo entre la ciencia y el placer de comer. La de un servidor y Cocina La Baja comenzó con una imagen. Como director creativo de Dragones del Pacífico, participé en el desarrollo de uno de los logotipos oficiales del evento. Presentamos tres propuestas y la primera fue elegida como ganadora entre mas de 30 propuestas. Podría decir que fue solamente un trabajo de diseño, pero las relaciones importantes rara vez empiezan anunciando todo lo que llegarán a significar. Aquel logotipo terminó convirtiéndose en mi puerta de entrada a una comunidad unida por el territorio marino.

Durante tres años he sido invitado especial de Cocina La Baja permitiéndome contemplar el evento desde diferentes mesas: primero como diseñador, después como divulgador y finalmente como alguien interesado en conectar creatividad, acuacultura y desarrollo comunitario. Porque después de tres encuentros uno se pregunta si continúa asistiendo por costumbre o porque ha descubierto una relación que vale la pena cuidar. En mi caso, es mi día favorito del año.

Por eso Cocina La Baja es tan importante para el noroeste de México. Ante esta biodiversidad, promover especies locales significa mucho más que construir una oferta culinaria atractiva. Significa fortalecer cadenas productivas, acercar consumidores a cooperativas y explicar temporadas, métodos de cultivo y prácticas responsables. Los eventos gastronómicos pueden convertir un producto desconocido en una experiencia memorable, pero también deben evitar los romances pasajeros. La promoción solo tiene sentido cuando deja beneficios duraderos en los territorios que le dieron origen.

Al final, todo gran evento termina cambiándonos. Diseñar uno de sus logotipos y ser invitado durante tres años representa para mí un privilegio, pero también un compromiso. Cocina La Baja nos recuerda que Tal vez el verdadero valor agregado no consista solamente en servir un producto extraordinario, sino en conocer quién lo cultivó y asegurarnos de que su historia también llegue a la mesa.

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